Desde niño he sentido gran atracción por la naturaleza. A mis 7 años nos mudamos a una casa con jardín en la que aún vivo. He visto nacer, crecer, llegar a su esplendor y morir a innumerables plantas. De eso se trata la naturaleza. Un ciclo indetenible de nacimientos, crecimientos y muertes. Los átomos van pasando de un ser a otro, van formando parte de una cadena que comenzó al principio de los tiempos. Un jardín es cambiante, en él van apareciendo y desapareciendo diferentes personajes de acuerdo a la época, a los viajes, a los regalos, a los amores y al azar. Algunos han logrado permanecer, resistir a los cambios, y aún me acompañan. A otros los recuerdo mucho. Todos cumplen sus ciclos de vida.

 

Los ciclos de la vida nos trajeron al Coronavirus y se decretó cuarentena mundial. Confinamiento. Soy jardinero ermitaño, no me resulta incómodo para nada quedarme en mi lugar favorito. Me propuse fotografiar a las plantas aislándolas del entorno, pensando en su iluminación, su ubicación, sus poses. Me dediqué a retratarlas.

 

Cuán diferentes unas de otras. Cada cual requiere trato distinto, una aproximación diseñada para exaltar sus poderes, sean flores, texturas, formas, transparencias, defensas o actitudes.

 

Cada planta representa a un arquetipo, se ajusta a alguna de las arcaicas imágenes que tenemos de nosotros mismos desde nuestros orígenes, en todas las culturas. Hay en el jardín tantas como para abarcar las imágenes contenidas en los Arcanos Mayores del Tarot de Marsella. Una representación del camino del Jardín Interior, de esa realización que concede el tener plena consciencia de sí. Conócete a ti mismo, predica Apolo. Sé tú mismo, indica Dionisos.

 

Los veintidós Arcanos Mayores representan lo que Jung postuló como Arquetipos del Inconsciente Colectivo, ordenados en una secuencia que puede interpretarse como el proceso de individuación: las etapas de la consciencia hasta alcanzar la plenitud, el conocimiento, la aceptación y la realización de uno mismo como obra completa. Esa secuencia, que comienza con la indeterminación y potencialidad de El Loco y termina con la perfección de El Mundo, pasa por diversos estadios y polaridades que abarcan todas las posibilidades de nuestro camino, con sus altibajos, éxitos, fracasos, amores, tristezas, ilusiones y decepciones. Cada arcano añade un aprendizaje que conlleva hacia la meta final: alcanzar el mundo. Ser El Mundo.

 

Este pasaje por el jardín en cuarentena abre un canal entre nuestra vida y cada uno de los Arcanos Mayores en una epifanía vegetal. Incita a una introyección de lo que dicen las plantas. Sirvan ellas de espejo e imagen para la contemplación de ese Jardín que somos y del espiral ascendente que lleva de la Semilla al Jade.

Las imágenes fueron realizadas en mi jardín durante el confinamiento por coronavirus.

Antonio Briceño

Caracas, abril 2020

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