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LOS MAYORES

Custodios del saber Cofán

Proyecto auspiciado por la Universidad De La Alqvimia.

 

Los cofán, que viven en la región del piedemonte amazónico de Colombia y Ecuador,  poseen un profundo conocimiento de su mundo natural: los bosques más megadiversos del planeta. Su sabiduría procede de una riquísima herencia cultural y del estrecho contacto con los Ukabate, seres invisibles que, en su cosmogonía, comparten linaje con los cofán y que moran en las selvas que los rodean. A través del uso ritual del Yagé (ayahuasca, una de las más importantes plantas enteógenas de la cuenca amazónica), los sabios cofán pueden ver a los ukabate y solicitar su apoyo en la curación y solución de los problemas que aquejan a su gente. El mundo onírico al que conducen las plantas enteógenas puede ser interpretado como el Inconsciente Colectivo y, de esta forma, los Ukabate son arquetipos.

La tradición del Yagé constituye una potente vía para el autoconocimiento, el equilibrio con el entorno, la sanación del cuerpo y del espíritu. A través de este trabajo, inspirado en las visiones propiciadas por él, quiero celebrar y enaltecer la sabiduría de la cultura Cofán (hoy en peligro por el conflicto armado, el narcotráfico y las extracciones petrolíferas y mineras) en el uso de esta planta sagrada, herencia universal con valor terapéutico en expansión. La serie representa un homenaje a sus taitas*, abuelas y aprendices.

 

* Chamanes

Los cofán conciben el mundo como un espacio dividido en tres  niveles. En el nivel  superior habitan el sol, la luna, las estrellas, los astros y el arco iris. En el nivel inferior viven los dueños de los animales y de las plantas, los amos de la naturaleza.

 

En el nivel intermedio habitan los seres humanos, pero también seres que no son visibles para todos los humanos. A estos últimos se les denomina invisibles o ukabate, y son visibles a las personas que toman yagé y han iniciado un proceso de aprendizaje. Los invisibles moran al interior de la selva. Son indígenas que huyeron, son familia nuestra.

 

Toda planta y animal existente tiene un doble inmaterial, siendo esta característica la que hace que un individuo sea ser.

 

Los seres invisibles son celosos de su territorio y pueden tomar represalias cuando se hace uso de él sin su consentimiento. Los humanos deben mantener buenas relaciones con los invisibles, para lo cual es fundamental actuar como lo demandan las normas de relacionamiento interétnico; por ejemplo, no sobreexplotar el medio para evitar así alterar el territorio de los invisibles.

 

Pero cuando se mantienen buenas relaciones con ellos, son bondadosos, ayudan a los humanos a recuperar la buena salud y pueden actuar como mentores en el aprendizaje chamánico: para adquirir el derecho y poder de chamanizar, es necesario buscar una esposa inmaterial, no humana, es necesario ser yerno y marido de no humanos. En este sistema, los seres humanos y los no humanos hacen parte de una red única de parentesco en donde los chamanes, sus consanguíneos y sus aliados tienen consanguíneos y aliados entre los seres inmateriales. 

 

 

Tomado y adaptado de:

El territorio de los astros, de los a’í, de los ukabate y de los kuankua: el mundo y sus ocupantes para los cofán (a’i) del Putumayo*

Juan Carlos Rubiano Carvajal 

École Pratique des Hautes Études, Francia

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