
NAVAJO (DINÉ)
Tsohanoai, el sol.
(John Michael)
Pueblo Diné (Navajo), Arizona, Estados Unidos
Tsohanoai es el Portador del Sol, una figura cósmica que representa la fuente de vida, calor y orden, y cuyo viaje diario asegura los ciclos de luz y oscuridad esenciales para el mundo. Tsohanoai es una deidad central y benévola, padre de los héroes culturales Nayenezgani y Tobadzischini, y su culto a través de rituales y oraciones es vital para mantener el Hózhó (armonía y equilibrio) en la cultura navajo.
Asdzaa Nádleehé, la mujer cambiante.
(Verna Yazzie)
Pueblo Diné (Navajo), Arizona, Estados Unidos
Es una diosa fundamental en la mitología navajo (Diné), quien simboliza los ciclos de la naturaleza y la vida, la fertilidad y la transformación constante, nunca muriendo sino rejuveneciendo y cambiando de edad. Es la madre de los héroes gemelos que liberaron al mundo de monstruos y es venerada en todas las ceremonias navajo. Representa la naturaleza cíclica de la vida, naciendo en primavera, madurando en verano, envejeciendo en otoño y muriendo en invierno para renacer cada primavera. Se la asocia íntimamente con la tierra y la naturaleza, y es creadora del maíz y del primer pueblo navajo, por lo que se la considera una deidad de la fertilidad. Su capacidad de cambiar continuamente de joven a anciana y viceversa la vincula con el renacimiento y la vitalidad.
Haashchʼééshzhiní, el Dios Negro
(Merril Simpson), cultura Navajo, Arizona, Estados Unidos
Haashchʼééshzhiní es una deidad de la mitología Diné (Navajo) que preside el fuego y es el creador de las estrellas, encargándose de colocar la luz en el cielo nocturno. Forma parte del panteón de los Yéii, las deidades navajo, representando un contrapeso al Dios Blanco y simbolizando la armonía y el equilibrio necesarios entre fuerzas opuestas en la naturaleza. Se le reconoce por una luna creciente en la frente. Él es responsable de la creación y disposición de las constelaciones, y su fuego ilumina las estrellas.
Nlagaynezgani y Thobadjischeni, los gemelos sagrados.
(Delton Katso), pueblo Navajo, Arizona, Estados Unidos
“Estos son los hermanos sagrados, los Dioscuros, que aparecen en los mitos y leyendas de tantos pueblos, no solo de este continente, sino también del viejo mundo. Los mitólogos comparativos suelen considerar a los hermanos sagrados como mitos de la noche y el día, de la luz y la oscuridad. Ambos hermanos reciben homenaje como dioses de la batalla, pero Nalgaynezg-ani es considerado el más poderoso de los dos. Es a ellos a quienes los hombres ofrecen sus sacrificios y oraciones cuando están a punto de emprender el camino de la guerra. Nagaynezgani es claramente un dios de la guerra indio, y el dios de una tribu especialmente astuta y taimada, incluso entre los indios. Al igual que Thor, es el terror de los espíritus malignos, pero a diferencia de Thor, los espíritus malignos nunca lo burlan. Él también tiene rayos como armas, pero no dispone de un suministro ilimitado de ellos. Debe ahorrar los que tiene, al igual que el indio ahorra sus flechas bien hechas. Su arma principal es un gran cuchillo de piedra, pero no depende tanto de sus armas como de su presencia de ánimo, su astucia, su poder de disimulo y, sobre todo, de su «medicina». No es cobarde ni vacilante, una vez emprendida su jornada nunca regresa sin éxito, pero para lograr su propósito muestra más el carácter del astuto Ulises que el del audaz Hércules.”
W. Matthews
Some Deities and Demons of the Navajos
Tse' bighanilini
Para los navajos, el Cañón del Antílope, llamado "Tse' bighanilini" ("el lugar donde el agua corre entre las rocas"), es un sitio sagrado donde el mundo físico y el espiritual se cruzan, encarnando la armonía y el poder de la naturaleza y el paso del tiempo. Se considera un regalo de la Madre Naturaleza y un lugar de reflexión y respeto, donde los rayos de luz se interpretan como un lenguaje espiritual. Creen que el cañón sirve como un puente donde el mundo físico y el mundo espiritual interactúan, albergando el espíritu de los antepasados y la vida silvestre.



