Como parte de una iniciativa del Ministerio de Cultura de Colombia, orientada a   sacar a los indígenas colombianos de la invisibilización a la que se sienten sometidos, me invitaron a realizar una exposición a escala urbana con 21 pueblos indígenas del país. La mayor parte de esos pueblos fueron fotografiados en las ciudades, ya que hay una doble invisibilización en los urbanos, pues se considera que los indígenas sólo están en territorio y no en ciudad.

 

Para resaltar el hecho de que la esencia de las culturas indígenas se mantiene, más allá del contexto en el que vivan, usé telones de fondo que independizan a los retratados de su entorno. Pero la fuerza que mantiene esa esencia es la de la comunidad, por lo que esos telones fueron sostenidos por miembros de la comunidad, los que respaldan y reafirman la persistencia.

 

Tres tipos de retrato en cada cultura abarcan mi propuesta:

 

Un retrato familiar con las generaciones más recientes, que serán las que continúen el camino. Puesto que la familia es la base de la comunidad, los telones son de los colores primarios, básicos, a partir de los cuales se crea el espectro.

 

Un retrato de un líder, con sus atributos, sobre un telón de fondo negro, pues es en la oscuridad que más se precisa de los líderes.

 

Un retrato de un sabedor, curandero, médico, el reservorio del conocimiento ancestral, del vínculo con la naturaleza y su infinito lenguaje. El telón, verde como la vegetación en la que se adentran.

 

Para cada etnia, las tres imágenes están montadas en una estructura de base triangular, que muestra una imagen por cada cara. Las estructuras se colocan formando un gran círculo, representando a las malocas o casa comunales que, al tener esa forma, constituyen un símbolo del universo y la continuidad. Las fotos de las familias están ubicadas hacia el centro del círculo, como referencia a la intimidad del hogar, mientras que los líderes y sabios dan la cara hacia afuera, hacia el mundo, como ocurre en la actualidad. La exposición inauguró por vez primera en la Plaza Bolívar de Bogotá el 21 de mayo de 2010, Día de la Diversidad, en el marco de los 200 años de las independencias suramericanas.

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