Al comienzo de los tiempos sólo existía Kore,  la nada. Era el vacío, la no existencia. Mucho después, de Kore aparecieron Papa y Rangi: la Madre Tierra y el Padre Cielo. Vivían en una cópula eterna, unidos tan estrechamente entré sí que no existía la luz, y sus hijos iban naciendo y quedando a oscuras, atrapados entre sus padres.

 

Entonces, ansiosos de libertad, los hijos comenzaron a buscar solución. Matémoslos dijo, Tu Matauenga, dios de la guerra. No, repuso Tane Mahuta, dios de los bosques, separémoslos, son nuestros padres. Todos estuvieron de acuerdo con Tane (todos menos Tawhirimatea, dios del viento, que se oponía a salir de la protección de las entrañas de sus padres). Tangaroa intentó separarlos, junto con Huamia tiketike y Rongo. Pero ni juntando sus fuerzas lo logaron. Entonces Tane Mahuta comenzó a empujar a su padre hacia arriba y finalmente logró separarlos. Rangi se fue hacia lo más alto, con dolor, siendo la lluvia sus lágrimas.

 

Apenas los separaron entró la luz al mundo, y todos fueron libres. Sólo Tawhirimatea quedo insatisfecho y desde entonces vive con su padre y sopla sin piedad –es el único dios que vence a Tu Matauenga. Ruamoko, por su parte, no había nacido, y se quedó para siempre dentro de su madre. Es el díos de los sismos y erupciones volcánicas.

 

Tane Mahuta necesitaba una esposa. De la tierra roja hizo a Hine-ahu-one, con la cual tuvo a Hine Titama. Su hermosura es aún referencia. Tane Mahuta hizo su esposa a HIne Titama, quien le dio muchos hijos sin saber que su esposo era su padre. Pero un día, Hine Titama vio su cara reflejada en el agua y comprendió que Tane Mahuta era su padre y su esposo. Se sintió desconsolada y huyó hacia las profundidades, transformándose en Hinenui-te-po, la gran dama de la noche. Tane la llamó e insistió en que volviera, que no había ningún pecado (pues era el comienzo de los tiempos y aún estaban todos aprendiendo). Pero ella no quiso volver. Le dijo cuida tú de nuestros hijos mientras vivan y yo los espero acá abajo, para cuidarlos cuando mueran.

 

Este es el árbol de Tane Mahuta –dios de los árboles- en el que se le representa como intermediario  entre la nada y la muerte.

Introducción al árbol de Tane

Los maoríes, de Nueva Zelanda,  parecen estar muy  integrados a la vida occidental. Sin embargo hay un espíritu indómito dentro de ellos, un sentido de identidad, una relación con los antepasados que les confiere una manera de vivir esencialmente maorí: existe un culto a los ancestros a través del cual se manifiesta una profunda devoción. Y en su cosmogonía los ancestros originales son los dioses.

 

En todas las casas encontré imágenes de los ancestros. Montadas sobriamente, con marcos o portarretratos, muchas veces opulentos. La herencia victoriana del uso del marco encontró terreno fértil a la llegada de los ingleses, pues desde sus inicios los Maorí han representado y exaltado la imagen de sus ancestros, bien como tallas en madera, bien como fotos, grabados, pinturas o cualquier otro medio contemporáneo.

 

Una de las artes literarias más sobresalientes de la cultura maorí es el whakapapa, a través del cual recitan las genealogías. El whakapapa provee  una escala de tiempo que unifica todos los mitos, tradiciones e historia maoríes desde el pasado remoto hasta el presente. Por otra parte, los tatuajes faciales  representan también árboles genealógicos, que contienen en su simbología el origen, clan y ocupación del que lo porta. La genealogía conecta a cada persona con sus familiares, su comunidad, sus antepasados, sus dioses. Y siendo éstos dioses de la naturaleza, cada persona está genealógicamente relacionada con el paisaje y los fenómenos naturales.

 

Mi propuesta intenta poner en relieve el culto a los dioses originarios a través del culto a los ancestros. La exposición abarca el mundo interno de  los dioses como personas, y el mundo externo, el de los dioses más allá de lo humano, ambos relacionados a través de la genealogía. Los dioses son presentados en ambas formas, conectados a través de su importancia como ancestros, que es sugerida acá a través del uso de los marcos.

 

Como homenaje a Tane Mahuta –dios de los bosques- cuya importancia en la mitología maorí fue protagónica en los orígenes de la humanidad, y haciendo referencia al Whakapapa y al tatuaje facial, la exposición tiene como motivo central una interpretación del árbol genealógico de este dios.

 

Para los maoríes el concepto de tiempo no es lineal, sino circular. El árbol de Tane esta compuesto por retratos de personas de hoy –los ancestros del futuro- pero remembrando a los dioses –los primeros ancestros- cerrando así un círculo del tiempo cíclico.

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